Compositores
Luciano Quiñones Lugo
San Germán, 22 de junio de 1948
Luciano Quiñones es compositor, pianista, educador y uno de los principales promotores contemporáneos de la danza puertorriqueña. Su relación con la música comenzó en el ambiente familiar, inspirado por su padre y, particularmente, por su tío Enrique «Chilín» Quiñones, quien interpretaba la danza con su sabor característico en el trombón de pistones.
Ingresó a los once años en la Escuela Libre de Música de Mayagüez, institución a la cual regresaría más tarde como maestro de piano durante dieciséis años. Continuó su formación en la Universidad Interamericana de Puerto Rico, donde obtuvo un Bachillerato en Artes con concentración en Música y Piano Aplicado. Durante sus estudios recibió la medalla al estudiante más destacado del Departamento de Música.
Comenzó a cultivar sistemáticamente la danza en 1977. Desde entonces, treinta y seis de sus composiciones han sido premiadas en los certámenes del Instituto de Cultura Puertorriqueña y del Círculo de Recreo de San Germán, diecinueve de ellas con primeros premios. Más que una sucesión de reconocimientos aislados, este conjunto constituye una de las trayectorias más extensas y consistentemente premiadas dentro de la creación contemporánea del género.
Dos de sus obras alcanzaron además una distinción excepcional: fueron adoptadas como los himnos oficiales de Mayagüez y Hormigueros. En 1990 obtuvo un premio internacional de la compañía Korg, reconocimiento que proyectó su trabajo más allá de Puerto Rico. Su danza Linda Mayagüezana fue interpretada en el Festival Casals, y su producción ha sido recogida en dos discos compactos y tres libros que reúnen la totalidad de sus danzas.
Su lenguaje conserva la forma y la cadencia tradicionales, pero incorpora armonías y giros provenientes de su afición al jazz, especialmente al jazz latino. Esa inclinación también lo llevó a fundar el conjunto Jazzonao, proyecto de corta duración cuya actividad quedó interrumpida por la pandemia.
Como intérprete, Quiñones se distingue principalmente por su conocimiento del fraseo y de la cadencia propia de la danza. Tuvo la oportunidad de tocar con músicos y orquestas de generaciones anteriores, experiencia que le permitió aprender directamente el sabor tradicional del género. Su ejecución está dirigida a comunicar el carácter de cada obra y a conservar aquellas libertades rítmicas que rara vez quedan expresadas por completo en la partitura.
Ha ofrecido conciertos, conferencias y talleres para el Instituto de Cultura Puertorriqueña y otras organizaciones culturales, además de presentaciones en Miami y Milwaukee. En 2017 presentó una selección de sus danzas en el Simposio de Investigación Musical del Conservatorio de Música de Puerto Rico.
Entre sus reconocimientos figuran la designación de Hijo Adoptivo de Mayagüez, la dedicatoria de la Semana de la Danza del Instituto de Cultura Puertorriqueña y su exaltación a la Galería de la Fama de los Compositores Puertorriqueños del Círculo de Recreo de San Germán. También ha recibido distinciones del Municipio de San Germán, el Club de Oficinistas de Mayagüez, clubes de Leones, centros culturales y otras organizaciones cívicas y culturales.
En 1996 creó El Hogar de la Danza Puertorriqueña, proyecto dedicado a documentar, preservar y divulgar el género. También realizó el documental La danza puertorriqueña, que presenta su historia, música y tradición. Su trabajo reúne así tres vertientes inseparables: la creación de nuevas danzas, su interpretación y la conservación de la memoria histórica que les da sentido.